Las estructuras míticas y cosmológicas que componen los
conocimientos tradicionales de los chamanes jaguares de Yuruparí constituyen el
patrimonio étnico de numerosos grupos étnicos asentados a orillas del río Pirá
Paraná, que fluye en el Departamento del Vaupés, al sudeste de Colombia. Según
la sabiduría ancestral, el Pirá Paraná es el centro de un vasto espacio
denominado el territorio de los jaguares de Yuruparí, cuyos sitios sagrados
encierran una energía espiritual vital que nutre a todos los seres vivientes
del mundo. Los chamanes jaguares siguen un calendario de rituales ceremoniales,
basados en sus conocimientos sagrados tradicionales, con miras a agrupar a la
comunidad, curar a las personas, prevenir las enfermedades y revitalizar la
naturaleza. Los rituales comprenden canciones y danzas que embellecen los
procesos de curación. Se reputa que la energía vital y los conocimientos
tradicionales de los chamanes se han heredado de un mítico Yuruparí
omnipotente, una anaconda que vivió como persona y que se encarna en unas
preciadas trompetas sagradas fabricadas con madera de palma. Cada grupo étnico
posee sus propias trompetas yuruparí, que son el elemento central de un ritual
muy estricto denominado Hee Biki. Durante la ejecución de este ritual, se
transmiten a los jóvenes varones normas tradicionales para la preservación de
la salud del cuerpo y la conservación del territorio, en el contexto de su paso
a la edad adulta. Los conocimientos tradicionales sobre la preparación de
alimentos y los cuidados a niños y mujeres embarazadas se transmiten entre las
mujeres. (UNESCO/BPI).
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